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lunes, 10 de septiembre de 2012

La etapa Infantil III

La táctica es el acuerdo para emplear los recursos disponibles con el fin de conseguir una finalidad concreta. Para que exista táctica tiene que existir una idea compartida de lo que es conveniente en cada situación concreta, aunque las acciones concretas sean responsabilidad de cada jugador.
El recurso más importante de que dispone un equipo es, obviamente, su plantilla: cada jugador y sus capacidades. Partiendo de esta base, cada equipo desarrollará un trabajo para llevar a cabo una serie de acciones concretas que le permitan, en cada caso, sacar el mayor partido posible a sus recursos humanos; es lo que denominaríamos bagaje táctico.
Se determinará en función de la posesión o no del balón. Así, la táctica ofensiva implicaría la posesión del balón y su finalidad sería la consecución del gol. Por contra, la táctica defensiva iría encaminada a dificultar u obstaculizar la acción ofensiva con la finalidad de pasar a la ofensiva en las mejores condiciones.
Distinguiremos la táctica desde dos puntos de vista en ataque y en defensa:
 
ATAQUE:
 
Mantener la posesión es el primer punto de nuestro diseño táctico. Para atacar hay que tener el balón, y una vez que un equipo tiene el balón debe saber guardarlo, mantener la posesión, como primer paso, antes de decidir que se va a hacer con él.
El jugador que tiene la posesión del balón deberá: Dar prioridad al pase antes que al regate, utilizar preferentemente pases rasos, ante la duda, utilizar el pase de menos riesgo o conducción hasta encontrar un receptor. Utilizar toda la extensión del campo, alternando pases largos, cortos, pases en profundidad y cambios de juego.
El compañero del jugador que tiene la posesión del balón deberá ofrecer líneas de pase: adelantada, paralela o retrasada. Utilizar racionalmente el espacio disponible, para que el juego sea fluido, garantizar un pase de seguridad  hacia el posedor del balón.
Una vez conseguida la posesión del balón, no basta con mantenerlo, el objetivo debe ser progresar hacia la portería contraria; llevar el balón a las inmediaciones del área contraria con la intención de conseguir gol.
La labor de progresar con el balón o mejor, hacer progresar al balón de una manera ordenada, es un concepto que comporta una intencionalidad táctica ofensiva que implicará a todos o a la mayor parte de los componentes del equipo.
 


DEFENSA:
La anticipación es un concepto defensivo muy importante porque si tiene éxito y se produce la intercepción origina un cambio de iniciativa en el juego. Así pues, gracias a la anticipación conseguiremos recuperar balones o forzar errores al equipo contrario.
En la anticipación interviene un grado de intuición individual, que determinará decisivamente el acierto a la hora de decidir hacia donde irán el balón o el jugador, sin olvidar que también interviene significativamente la ubicación táctica de los jugadores en el terreno de juego.
A nivel táctico presión al jugador con balón y llevar el balón a las áreas donde haya mayores posibilidades de robo (bandas).
La defensa presionante es una herramienta táctica que prácticamente todos los equipos emplean en algún momento del partido. La idea principal es forzar al ataque a cometer errores, con la intención de recuperar el balón lo más rápido posible. Las bandas son lugares propicios para presionar, ya que el espacio de salida es más restringido.

El concepto de colaborar con el compañero que defiende al jugador que tiene el balón, estando en disposición de ayudarle si es desbordado, es lo que entendemos por cobertura. No conviene olvidar que el objetivo de la cobertura no es forzar al ataque sino contenerlo, retardarlo e impedir que tome confianza.
Normalmente, salvo disposiciones tácticas especiales será el jugador más próximo al compañero que marca el balón, siempre que el balón vaya en su dirección. Manteniendo siempre una postura que permita controlar visualmente la situación del balón, sin perder de vista lo que sucede en el área asignada.

Evitar ser desbordados en primera instancia. La permuta es una solución a un problema que no se da si el/la jugador/a con balón no es rebasado/a.


Bibliografía:
- Félix Carvallo (apuntes personales Fútbol formativo)

- Web Kirolgela (diseño de entrenamientos de fútbol) del Servicio de Deportes de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

 

jueves, 6 de septiembre de 2012

La etapa Infantil II

El objetivo de la etapa infantil como fundamental es el desarrollo sobre todo técnico y táctico.
En este artículo hablaremos de la técnica siempre en edades infantiles, su significado y su entrenamiento o metodología.
El gesto como elemento básico y la habilidad concreta del mismo debe estar ya interiorizado, de ahí que el trabajo de la técnica en edad infantil, deberá de ir orientado al perfeccionamiento de la técnica.
Como metodología básica utilizaremos ejercicios y juegos por parejas o tríos en los que se pedirá o irá implícita la utilización de un gesto técnico determinado. Igualmente, utilizaremos propuestas y formas jugadas que, de una manera u otra, propicien el empleo del fundamento que pretendamos trabajar.
La técnica es recurso individual.  Como sabemos la habilidad es innata, pero el gesto de la técnica es aprendido con más o menos facilidad, en función de la habilidad motriz del adolescente y la capacidad de aprendizaje. La técnica es la capacidad del jugador para resolver una situación por medio de un recurso motriz y coordinativo eficaz. Por lo tanto, la técnica es la habilidad del jugador para salir airoso de las acciones en las que está directamente implicado. Es decir, es el instrumento básico que el jugador necesita saber emplear para desenvolverse a nivel individual por el campo. Sin una base técnica mínima es imposible desarrollar ningún planteamiento táctico.
En estas edades y en cuanto a su metodología el aspecto técnico con infantiles incidiremos especialmente en el manejo del balón, este puede ser de formas diferentes, salvando la oposicion del rival, mediante el regate o sin salvar la oposición de ningún rival, es decir conducción.
También incidiremos en los golpeos, y en dos formas básicas, el pase donde trabajaremos diferentes superficies de contacto, interior, exterior, empeine, cabeza, etc... Y el remate donde deberemos trabajar los diferentes tipos volea, semi volea, desde el suelo, de cabeza etc...
Otro aspecto técnico: el control; es la habilidad técnica que posibilita una buena recepción del balón para ejecutar una acción posterior, con un buen control la velocidad del juego aumenta. Deberemos trabajar los diferentes tipos de control como la parada, la semiparada, el amortiguamiento, el control orientado al primer toque y el control con oposición.

Bibliografía:
-  Félix Carvallo (apuntes personales Fútbol formativo)

- Web Kirolgela (diseño de entrenamientos de fútbol) del Servicio de Deportes de la Diputación Foral de Gipuzkoa.
 
 


 

martes, 4 de septiembre de 2012

La etapa Infantil

La etapa infantil, incluye a niños y niñas de entre 12 y 14 años de edad.
La categoría infantil es un periodo caracterizado por los cambios y el desarrollo. Desarrollo de las habilidades adquiridas durante las etapas precedentes y que comportan, sin embargo, singulares variaciones metodológicas. Todas ellas derivadas del hecho de que ya no tratamos con niños y niñas, sino con adolescentes, y está será por tanto la mayor novedad. 
Definir a un adolescente es de por sí una tarea lo suficientemente complicada, de todas formas, lo que resulta claro es que un adolescente no es ni un niño ni tampoco un adulto, por lo que requiere un tratamiento diferenciado de ambas categorías.
Así pues, esta circunstancia incidirá de manera sustancial en todos los ámbitos de preparación y exigirá del entrenador un esfuerzo de comprensión y de adaptación notables, dado que nos encontramos ante una etapa de cambios y ajustes que requieren un tratamiento específico. Estos cambios en muchos casos son hormonales. 
El juego será otro de los aspectos donde este cambio se haga patente. Las medidas del terreno de juego, el reglamento y el número de jugadores serán aspectos a los cuales el adolescente tendrá que  adaptarse. Pues no todos son capaces en tiempo de conseguir esa adaptación.
Por otra parte, la actividad tenderá a focalizarse hacia un único deporte, pues el niño-a se define por un solo deporte, con lo que el nivel competitivo será más exigente, tendiendo a trascender el ámbito escolar.
Este periodo comprende la pubertad, etapa en la que se desarrollan los órganos sexuales, que suele ser más temprana en las niñas (10-13 años) que en los niños (12-15 años) y la adolescencia que es la etapa final del proceso del crecimiento que lleva a la madurez del estado adulto. Por lo tanto estamos hablando de la etapa más importante en el desarrollo del adolescente. 
Dentro de la pubertad se incluye generalmente ¨ la época del estirón¨ , que es cuando se hacen más evidentes las diferencias antropométricas (proporción del cuerpo) debidas al sexo. Habitualmente, los varones desarrollan mayor altura, peso y masa muscular que las mujeres, que desarrollan caderas más anchas.
Por lo tanto la capacidad para la actividad física se modifica sustancialmente durante este periodo de crecimiento; en los muchachos hay un progreso importante en la fuerza, la potencia, la resistencia y la habilidad motora, mientras que en las jóvenes suele haber sensación de disminución de habilidad y destreza motora.
 Por lo tanto hay que tener mucho cuidado con esta etapa del adolescente en cuanto al entrenamiento se refiere y a su aplicación, pues estamos en el proceso clave del desarrollo y es de vital importancia que la preparación sea lo mas meticulosa y laboriosa posible.  
 En general, se puede decir que la realización de ejercicio físico durante el crecimiento tiende a generar un esqueleto más fuerte y mejor preparado para soportar el entrenamiento, pero eso si con sentido y bien planificado. 
La actividad física por si sola afecta poco la relación básica y normal entre los estadios de crecimiento y la composición corporal, aunque si nos ayuda a corregir proporciones corporales
Razonablemente si se previene el sobrepeso desde la niñez con entrenamientos adecuados podemos decir que en un futuro , es decir, cuando seamos adultos ganaremos en calidad de vida.
 En resumen, tenemos que tener mucho cuidado como entrenadores en estas etapas de la formación del futbolista, pues como hemos conmprobado es clave en el futuro devenir del mismo y en su desarrollo corporal.
 
Bibliografía:
 
- Félix Carvallo (apuntes personales Fútbol formativo)
- Web Kirolgela (diseño de entrenamientos de fútbol) del Servicio de Deportes de la Diputación Foral de Gipuzkoa

miércoles, 11 de julio de 2012

Fútbol Formativo


         
Cantidad o calidad??

Si analizamos nuestro entorno lo primero que apreciamos y que salta a la vista es que la cantidad va superando con mucho a la calidad, nuestros ayuntamientos han ido mejorando las instalaciones pero estas no son suficientes ante tanta demanda, todos quieren ser futbolistas, sueñan con Messi, Cristiano, Iniesta, Casillas, etc... Por nombrar algunos, pero eso sí, no en cualquier escuela, club, equipo, pues todos pretenden estar en las mejores. Vemos algunos de estos ejemplos con plantillas exageradas, donde semana si y la otra también toca descansar o séase, no estás convocado, esto contrasta con otras que no tienen niños ni para formar un equipo, les cuesta reunir un grupo de niños para poder jugar el partido.
Recaudar a toda costa, algunos padres prefieren llevar a sus hijos a un equipo donde juega poco, antes que llevarle a otro que estoy seguro que tendría una mayor participación, simplemente por el hecho de creer que su hijo será algún día una estrella del fútbol. Esto conlleva el problema que la cantidad hace que falte calidad en la formación debido a un déficit de atención del niño, pues no se le puede atender como él lo necesitaría.
Otra patata caliente es el futuro de los formadores o entrenadores, que debiera ser un asunto prioritario, ya que desde lo que se transmita en estas edades dependerá el fruto que se recoja en un futuro, no solo en el aspecto deportivo, sino en otros valores personales. La mayoría de casos hace que la compensación económica hace que personas válidas no estén por la labor de trabajar en la base y el futuro que se presenta tampoco es muy esperanzador en este aspecto.
Hace años entrenar un equipo de 15 o 20 chavales representaba solo eso, entrenarles y misión cumplida... ahora no solo hay que estar pendientes del entrenamiento sino que hay que añadir el muchas veces duro trabajo psicológico de manejar un entorno formado por padres y demás familia que en ocasiones causan mucho mas desgaste que la propia plantilla. El control de estas situaciones y la solución de conflictos no está al alcance generalmente del primero que se pone a entrenar, pero para un Club que no va más allá del pan para hoy, es más fácil tener formadores gratis o casi que emplear sus recursos en donde son más necesarios.  Puede que alguien en algún escondido rincón de nuestra geografía observase las diferencias en el trato entre unos chavales y unos "profesionales" de categorías regionales. En la mayoría de casos habría que hacerles un homenaje prácticamente diario a muchos de estos formadores reconocer y aplaudir a quien emplea su tiempo a cambio de poco o nada, a veces ni siquiera un gesto o detalle de agradecimiento.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Fútbol Formativo

"El Talento"
 
Desde mi punto de vista el talento no se puede cuantificar ni mucho menos medir. No existe ningún estudio al respecto, es innato. Hoy, desde mi experiencia, considero que es una cualidad que se lleva en la personalidad del individuo, en los genes; por eso con el talento, se nace.

¿Se puede entrenar el talento? El aprendizaje en el fútbol formativo, dependiendo del nivel de cada futbolista y la capacidad de aprendizaje, juegan un papel fundamental en la mejora de esta capacidad, en los valores del trabajo en equipo, capacidad de asimilar, sacrificio, respeto, etc.…Dicho esto considero que el talento se puede perfeccionar e incluso mejorar.
En el entrenamiento juegan un papel fundamental los ejercicios, las correcciones, dentro de la capacidad de mejora del futbolista o el joven jugador. Otro valor que pesará de manera llamativa será la orientación que le demos al propio ejercicio; el jugador debe ser perfectamente consciente de la enseñanza que está recibiendo en ese momento, para conseguir que asimile el concepto y lo utilice como propio, y de este modo poder utilizarlo en un futuro en la competición.
El entrenador es decisivo en el proceso, y las correcciones que efectúe serán de vital importancia y uno de los vehículos más apropiado para recorrer el camino. Hay que provocar que los errores formen parte del proceso de aprendizaje; un error no debe ser el causante de una bronca por parte del entrenador. Este error o fallo debe ser interpretado como un punto de inflexión, será por lo tanto un problema al que hay que dar respuesta para que no vuelva a suceder.
El entrenador debe comportarse ante los fallos permitiendo que sucedan y dejar que la propia dinámica del ejercicio y el propio comportamiento del jugador sean los que generen el error; así surgirá la respuesta correcta. Hacerse preguntas acerca del objetivo marcado en la tarea, si estamos o no consiguiendo el objetivo y porqué, para que el propio jugador busque la solución, piense la respuesta y colabore con la solución.
Una vez encontrada la solución el jugador ha de ponerla en práctica y de este modo comprobar la eficacia de la decisión tomada. Llegados a este punto el entrenador ha de confirmar que la solución es la correcta y aportar una explicación más detallada del o de los errores generados.
El niño no debe sentir temor a equivocarse; el miedo oprime al talento. Hay que procurar que el error sea la solución y nunca un motivo de conflicto, los errores cometidos no son nunca intencionados; como niños se manifiestan de forma natural y espontánea.


lunes, 14 de mayo de 2012

Claves para una buena formación

El fútbol base, el fútbol formativo en general está en manos de los clubes más modestos y de los padres que gracias a sus aportaciones en tiempo y especies, son los que financian y sustentan las competiciones. Hay una gran parte social y otra que es selectiva en donde muy pocos llegan. Cuando esto sucede los mejores, los más fuertes, tendrán que formarse y superar todas las dificultades, que son muchas, especialmente cuando no se juega, junto con las lesiones físicas y morales. La formación de un futbolista se produce en muchas ocasiones de forma autodidacta. “Saben hacerlo pero no como lo hacen”. Después si caen en manos de un buen entrenador, sobre esto habría que editar un nuevo artículo o unos cuantos, tienen muchas más opciones de llegar a los grandes clubes. Las oportunidades se las tendrán que ganar, pero siempre hay un componente individual de actitud, esfuerzo, talento, sacrificio, humildad, inteligencia, una pizca de suerte, el momento, en el sitio adecuado, en la hora justa, que determina su trayectoria.

Los entrenadores debemos detectar su vocación, sus aptitudes, enseñándoles la dificultad que conlleva llegar al máximo de sus posibilidades individuales, animándoles y exigiéndoles al mismo tiempo a que se cuiden, aprendan de los errores ajenos y propios, valoren con humildad sus virtudes y defectos, ser inteligente en la toma de decisiones, apostar por lo sencillo, que respeten el juego en toda su magnitud contrario, árbitros, compañero, tengan un poco de suerte con las lesiones. Recibirán en su largo camino muchas ordenes, demasiada “táctica”, exceso de “profesionalidad” en edades en las que debe imperar el juego lo espontaneo por encima de toda regla el jugador de la calle; demasiados gritos (los jugadores no se enteran y solo sirve para desahogar la frustración de los que gritan), por parte de entrenadores, padres, familiares y tendrán que convivir con una competencia feroz. En el pasado como en el presente sin la vocación y la ilusión es prácticamente imposible soportar la tensión, la presión que supone estar durante todo el año compitiendo. El jugador profesional tiene que cuidar su estado físico y mental, ya que de su esfuerzo individual continuado dependen los resultados, propios y del equipo.


Pero principalmente, el fútbol nos ha enseñado el camino, una forma de vida para una mejora social, por suerte para muchos de los que amamos este deporte sigue avanzando y cautivando cada día a más y más seguidores independiente de culturas, razas y religiones, demostrando que todos somos iguales ante el balón.